February 6, 2009
The Bishop's Forum
Semana de las Escuelas Católicas 2009
by Bishop Gerald A. Gettelfinger
Nos encontramos con otro reto y una oportunidad para todos los padres de las escuelas y sus hijos. ¡Podemos aprender! ¡Podemos actuar! ¡No somos impotentes!
Este es un momento de aprendizaje de la más crítica manera. Nuestro gobierno democrático requiere de la participación de sus ciudadanos. No podemos absolvernos culpando a otros. Debemos involucrarnos en el proceso democrático.
La campaña presidencial y la elección del Presidente Barack Obama y su promesa de campaña de firmar como ley un acta del Congreso: “El Acta de la Libertad para Decidir” (The Freedom of Choice Act” — FOCA) ha intensificado una preocupación en todos nosotros. Nos preocupamos por la potencial legalización del aborto en todos los niveles. ¡Matar es matar! No puede ser disfrazado por el supuesto derecho de una mujer (o de un hombre) de elegir, a pesar la comprensiva compasión.
Sólo Dios es el autor de la vida. Los que se atreven a asumir ese papel están en grave peligro ante Su presencia ahora y en lo sucesivo.
Los impactos de tal legislación gubernamental son inconmensurables. Tiene el potencial de cerrar nuestro Ministerio Católico en los Hospitales porque podría requerir de nuestros hospitales católicos el proporcionar ‘servicios de aborto’, como por ejemplo la matanza de no nacidos a petición. ¡Esto no es más que un ejemplo!
Primero que nada, el Presidente de los Estados Unidos no mata bebés. Sin embargo, él tiene el poder de ratificar las leyes aprobadas por el congreso de los Estados Unidos para permitir la matanza del no nacido — y permitir la muerte de los ancianos y lisiados (la pesada carga) por medio de la eutanasia o el suicidio asistido.
El Presidente de los Estados Unidos puede ratificar o vetar las leyes del Congreso presentadas a él para su ratificación. ¡Él no puede actuar por si sólo! Él no puede legislar. Sin embargo él tiene un papel de gran alcance de ‘legislar’ por Orden Ejecutiva, entre algunas áreas, en lo referente a su posición como Comandante en Jefe o en la utilización de los fondos para los países del Tercer Mundo.
En segundo lugar, los padres deben enseñar a sus hijos que una sociedad democrática requiere de la participación personal y continua de todos sus ciudadanos, sin importar su edad.
En la escuela los niños aprenden pronto sobre el proceso electivo con la elección de los consejos de estudiantes. Sin embargo muchos adultos parecieran estar `descerebrados’ y se juzgan impotentes frente a su implicación personal en el proceso electivo de los líderes gubernamentales. Los niños son ciudadanos y tienen poder político si se les hace partícipes de él. (Pareciera que ellos intuyen como utilizarlo con los padres).
En tercer lugar, el saber cómo impactar la legislación local, estatal o federal es fundamental. ¿Están los padres enseñándoselo o se lo están dejando a los ‘políticos’? En esta materia, las escuelas son sólo tan fuertes como lo son sus padres.
La semana próxima: Cómo pueden impactar la legislación los estudiantes católicos.
— Translated by Pilar Tirado