February 13, 2009
The Bishop's Forum
Los padres y sus hijos — Y el proceso politico
by Bishop Gerald A. Gettelfinger
Nota: Esta columna es una de una serie que comenzó durante la Semana de las Escuelas Católicas.
Esta columna está específicamente dirigida a los padres bendecidos con hijos. Los niños son adultos en capullo. En esta república de los Estados Unidos, los niños educados se hacen adultos educados. Trágicamente, éste no es el caso en demasiados países de los cuales estamos enterados.
Como padres, ustedes son los primeros maestros de sus hijos, en todas las materias, incluyendo nuestra fe católica y nuestra común experiencia como ciudadanos de esta tierra.
En relación con la fe que compartimos, ustedes son responsables de enseñar a sus hijos algo más que los hechos de la fe. Ustedes son responsables de enseñar el mensaje del Evangelio, primero que nada con su ejemplo.
Así mismo es en lo referente a la ciudadanía. La primera responsabilidad hacia sus hijos es su propio ejemplo como participantes comprometidos con su comunidad, estado y nación.
Sin embargo, debo advertirles que se aseguren que cuando enseñen a sus hijos en las materias democráticas les deben enseñar la verdad con claridad. La verdad es cuestión de hechos. La verdad no tolera rumores, arengas políticas u opiniones personales.
En estos días los prejuicios políticos, el fanatismo religioso y el racismo parecieran estar desenfrenados. Si ustedes no lo creen escuchen los programas de opinión de la radio y vean toda clase de blogs en la Internet. Debo preguntarles: “¿Están ustedes padres sólidamente arraigados en la verdad del Evangelio o no? ¿Si no, qué están haciendo para solucionarlo?”
Padres, ustedes como los primeros maestros de sus hijos, deben saber y entender los peligros de posiciones fundamentalistas, demasiado a menudo basadas en la opinión personal respecto de un solo tema, a un fanatismo religioso y/o a racismo.
Si se atrevieren a desviar a sus hijos ustedes son responsables de ello nada más que ante Dios Todopoderoso. Por lo tanto, manténganse vigilantes para que lo que enseñen, en lo referente a las verdades de la fe y en materia de la sociedad civil, a pesar de los vaivenes del día, ustedes antes lo hayan aprendido.
Ustedes padres están siendo bien advertidos de incorporar en sus propias vidas las directivas dadas a los candidatos al diaconado, al sacerdocio y al episcopado. Son simples y directas como nos las presenta a cada uno de nosotros el Libro de los Evangelios: ¡Crea lo que lee! ¡Enseñe lo que cree! ¡Practique lo que enseña!
Dense cuenta, estas directivas no se relacionan con lo que uno pueda leer u oír actualmente en los medios o aún en materiales impresos. ¡El evangelio es el estándar!
¡Ni la opinión personal ni los sentimientos personales son aceptables ante el trono de Dios! ¡¿Qué nos ha enseñado Jesús??!!
Los niños aprenden sobretodo observando a sus padres y por el contacto físico con ellos. Aprenden más de un abrazo que les haga sentir seguros o de un beso de amor paternal que de palabras.
Los niños escuchan aun cuando haya momentos en los que los padres no se den cuenta de ello. Pareciera que los niños tienen la capacidad innata de intuir el significado de las palabras paternales sin que sea necesaria una explicación.
Los niños son más expertos en entender el lenguaje corporal y el tono de de la voz de los padres que la mayoría de nosotros. Las expresiones y la actitud faciales se convierten en un lenguaje propio de ellos. Irónicamente, demasiado a menudo los hijos replican a sus padres con lo que han aprendido de ellos. ¿Qué aprenden sus hijos de los comentarios hechos por ustedes alrededor del fregadero de la cocina o de la mesa del comedor?
En fin, ustedes como padres nunca deben subestimar la capacidad de sus hijos de expresar sus preocupaciones y de repetir las de ustedes más allá de su hogar, correcta o incorrectamente.
La semana próxima: El poder político de los niños.