April 17, 2009
The Bishop's Forum
Universidad de Notre Dame
by Bishop Gerald A. Gettelfinger
Recientemente estuve presentando una misión en la parroquia de St. Gabriel en Cave Creek, Arizona. El párroco, un estimado amigo mío, me había invitado para que predicara la misión.
Cada tarde después de mi charla, yo abría la sesión para responder cualquier índole de preguntas que los asistentes quisieran hacer.
Una tarde, después que se había difundido la noticia que el presidente de la Universidad de Notre Dame había invitado al Presidente Barack Obama a dar el discurso de apertura en los actos de graduación, surgió la pregunta:
“¿Porqué los obispos no hacen algo sobre eso???!!” Otro preguntó: “¿Porqué el Santo Padre no cierra Notre Dame como universidad católica?” Otro: “¿Porqué los obispos no escriben sobre los males del aborto?” En fin, hubo desagradables reacciones ante esta noticia.
El Presidente Obama ha sido muy claro y consistente sobre su actitud hacia el aborto, tanto en sus declaraciones cuando era candidato como en sus recientes acciones ejecutivas como presidente de los Estados Unidos. Al hacer esto él ha mostrado su inclinación de favorecer el movimiento de la libre-elección (Pro-choice), es decir, los que están contra la vida, mientras que muestran oídos sordos a los gritos silenciosos de los sin voz no-nacidos y de los ancianos desamparados.
Por sus acciones, el Presidente John Jenkins y la Junta Directiva de la Universidad de Notre Dame están también apoyando por afinidad el movimiento de la libre-elección, y al hacer eso, están traicionando a sus alumnos y fieles partidarios de esta una vez gran universidad.
El Obispo John D’ Arcy, de la Diócesis de Fort Wayne-South Bend, lo expresó claramente enrostrar al presidente Jenkins sobre sacrificar la verdad en aras del prestigio.
La ironía en todo esto es que la universidad, por votación de su Junta Directiva, conferirá al Presidente Obama un Grado Honorario en Leyes. Por supuesto, ese Grado Honorario no incluirá la ley moral. De ser así, el honor sería poco — de hecho vacío — ya que Dios es la fuente de la cual se deriva toda la ley. Dios es verdad, Dios es el autor y el guardián de toda vida humana. Para Dios no hay obediencia selectiva. Por su decisión, ¿el Padre Jenkins y la Junta Directiva no se ven ellos mismos desconectados de la Verdad Infinita?
Así pues, ¿qué pueden hacer ustedes?
Ni ustedes ni yo participamos en la elección de la Junta Directiva de la Universidad de Notre Dame ni designamos a su presidente. Ni ustedes ni yo tenemos el poder para alterar esa realidad. El Presidente Obama ha aceptado la invitación de la universidad para dar el discurso de apertura en los actos de graduación del 2009 y de serle concedido un Grado Honorario en Leyes, y nosotros somos impotentes para cambiar las intenciones de la universidad o del presidente. La protesta de los obispos, los líderes de la iglesia y de los fieles laicos parece que está cayendo en oídos sordos. La Universidad de Notre Dame no tuvo por qué haber invitado al Presidente Obama.
En cuanto al Presidente Barack Obama, él ha sido apropiadamente elegido como el Presidente de los Estados Unidos — por el electorado — incluyéndonos ustedes y yo. Es el jefe del Poder Ejecutivo de nuestro gobierno. Exceptuando por orden ejecutiva, no tiene el poder para legislar, es decir, para hacer las leyes. Sin embargo, él está obligado a confirmar las leyes que el Congreso de los Estados Unidos ha debidamente promulgado — o a ocultarse detrás de ellas. ¡Él no puede firmar una ley para que entre en vigor a menos que venga a su escritorio! Incluso su veto puede ser anulado por el Congreso.
En cuanto a los miembros de nuestro Congreso, ellos también, han sido apropiadamente elegidos por sus respectivos estados. Ustedes y yo votamos por nuestros representantes y senadores. Tenemos el poder de influenciarlos siendo proactivos pero nos hacemos impotentes si abdicamos bajo su criterio mal formado y su conveniencia política.
En cuanto a los Jueces de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, ellos no tienen el poder para promulgar leyes. Sin embargo, ¿cuántas veces han oído a los políticos, presuntamente en defensa de la vida, afirmar que el veredicto en el caso Roe vs. Wade en 1972 fue una mala ley? ¿Duh?? ¿Qué acciones legislativas han tomado nuestros líderes políticos — o están tomando ahora — para legislativamente corregir esa así llamada “ley promulgada por la Suprema Corte?”
La verdad en todo esto es esta: si usted y yo elegimos retorcernos las manos después del hecho, entonces que así sea. Sin embargo, no somos impotentes. Si deseamos afectar las decisiones legislativas y judiciales debemos comenzar por vivir, estar alertas y activos en el proceso político. Nunca debemos permitir que tengamos que depender de ningún otra persona para que lo haga por nosotros.
En cuanto a nosotros los obispos, Dios es testigo de lo que hacemos y decimos y debemos responder a Dios que es VERDAD. Sin embargo, la VERDAD no se vende bien en el campo político, ni pareciera que la VERDAD tuviese mucho peso incluso en la vida de muchos católicos que se han comprometido a ser fieles a ella.
— Translated by Pilar Tirado