September 4, 2009
The Bishop's Forum
El año del sacerdote: ¿De dónde viene el sacerdote?
by Bishop Gerald A. Gettelfinger
Primer artículo de una serie
Aquellos de nosotros que somos sacerdotes, nos sentimos enormemente honrados por la atención que se nos presta, no sólo en este año del sacerdote sino día a día. Atreviéndome a escribir por mis hermanos sacerdotes, estamos especialmente agradecidos por las oraciones y el apoyo diario que nos brindan.
No hay ninguno de nosotros los sacerdotes que no reconozca que sin nuestras familias y su apoyo con oraciones en todo nuestro discernimiento, no habríamos sido ordenados. Hay unos pocos, verdaderas excepciones a esto. Aún así, nosotros los sacerdotes somos los hijos de nuestros padres y el hermano de nuestros hermanos y hermanas.
A lo largo de este año, voy a ser insistente en todo lo que voy a decir y hacer acerca de las vocaciones, que nuestra crisis de vocaciones para la vida religiosa y el sacerdocio tiene su origen en la crisis familiar.
En resumen, si queremos orar por las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, debemos oramos en primer lugar por familias sanas. ¡El matrimonio es la fuente de todas las vocaciones! Si los matrimonios y la vida familiar no son saludables, no podemos esperar el ver que los hijos e hijas respondan a la llamada de Dios al sacerdocio y a la vida religiosa.
Yendo a un plano muy personal acerca de esto, observarán que en mi Escudo de armas hay una banda de nueve estrellas doradas en su centro. Representan a mis padres y a mis siete hermanos. Fueron y han sido siempre mi primer grupo de apoyo como seminarista, sacerdote y obispo.
Salí de mi casa para el seminario como un muchacho de 13 años de edad. Mi papa fue el hermano menor de dos sacerdotes. Ingresó a tres seminarios, uno durante un año, otro por tres meses y todavía a otro más durante tres semanas, antes de decidir que no era para él. Más tarde se casó con mi madre. ¡Gracias a Dios!
Yo soy el cuarto de ocho hijos. Mi padre sabiamente insistió en que si quería ir al seminario él lo aprobaría — con la condición que tenía que permanecer en el seminario un año completo. Después de eso, dijo que podría decidir ir en cualquier dirección que quisiera. Di un consentimiento personal y sincero de 13 años de edad. ¡Y así fue! Entré en el seminario menor de San Meinrad el 9 de septiembre de 1949 a la edad de 13 años.
La semana que viene voy a continuar con la historia del apoyo de mi familia en mi vocación sacerdotal.
— Translated by Pilar Tirado