September 18, 2009

The Bishop's Forum

El Año del Sacerdote: ¿De dónde viene el sacerdote?

Bishop Gerald A. Gettelfingerby Bishop Gerald A. Gettelfinger 

Tercer artículo de una serie

El seminario menor incluía cuatro años de escuela secundaria y los dos primeros años de la Universidad. El seminario Mayor incluía dos años de universidad y cuatro años de teología.

La vida en el seminario estaba muy ordenada. Estaba diseñada para mantener al seminarista bien ocupado y con medido tiempo libre para la recreación. Había abundantes oportunidades para la actividad física y se esperaba que los seminaristas participaran en ella. Tomé afición por el balonmano y por los entrenamientos en el “gimnasio al aire libre” en las barras paralelas y horizontales. Más adelante me involucré intensamente en el teatro y en la encuadernación manteniendo siempre una vida activa en los deportes intramuros.

La oración común en la vida de un seminarista tenía un patrón, estaba cuidadosamente estructurada y esparcida a lo largo del día en consonancia con las disciplinas monásticas de los monjes benedictinos de St Meinrad. La oración y las devociones personales quedaban a discreción de cada seminarista.

Mi crianza espiritual en nuestra granja como el cuarto de ocho hijos, dirigida por mamá y papá y compartida con mis siete hermanos, me había preparado bien para la vida del seminario. Todos los ocho de nosotros habíamos nacido en un lapso de 10 años. El sólo hecho de nuestra edad nos ha mantenido cerca, pero lo que es mucho más importante, ¡nos amamos los unos a los otros!

Nuestros padres inculcaron en cada uno de nosotros que la asistencia a la misa dominical estaba sobreentendida, era algo no negociable. Asistíamos como una familia. Lo veíamos como una oportunidad para encontrarnos con los primos y los amigos en nuestra familia de la parroquia.

Nuestros padres nos inspiraban con su amor especial por la Eucaristía. Nunca dejamos de asistir a misa los domingos o días de guardar lo que requiere de una gran disciplina personal y familiar.

Nuestra familia era más que fiel en guardar los Primeros Viernes en honor del Sagrado Corazón y los Primeros Sábados en honor de Nuestra Santísima Madre cada mes. Los meses de mayo y octubre estaban enlazados con el rosario en familia diario y las letanías de nuestra Madre Santísima. Las letanías del Sagrado Corazón seguían al rosario durante el mes de junio. La devoción especial de papá al Sagrado Corazón no se ha perdido en sus hijos.

La oración en familia y la devoción familiar al Sagrado Corazón y nuestra Santísima Madre fueron de gran ayuda para ajustarme a la vida de oración en el seminario. Sin embargo, debo decir que la práctica de la oración personal vino conmigo desde casa.

Hasta el día de hoy no es diferente de lo que aprendí en casa. Las disciplinas personales necesarias para la oración personal nos las enseñaron a mis hermanos y a mí nuestra mamá y nuestro papá. ¡Ellos vivían esas disciplinas!

La próxima semana: ¡Una sorpresa más de casa!!

— Translated by Pilar Tirado

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