October 16, 2009
The Bishop's Forum
Santa María de la Cruz: Canonización de Santa Jeanne Jugan, L.S.P.
by Bishop Gerald A. Gettelfinger
Roma: domingo 11 de octubre de 2009
Mi viaje fue sin incidentes y llegué a tiempo el martes por la mañana. Fue un viaje feliz aupado por mi emoción de la canonización de la Beata Jeanne Jugan, L.S.P. Me complació el saber que el Padre Ted Tempel también estaría presente. Los dos vinimos por nuestra propia cuenta para honrar a las Hermanitas de los Pobres del Hogar San Juan en Evansville.
El miércoles, en la audiencia general semanal, fui a saludar personalmente al Santo Padre. Como siempre para mí, fue muy emocionante - y estoy seguro que para él fue trabajo, sin embargo, nunca lo deja ver.
El jueves, concelebrando la Misa de Ordenación de 30 diáconos transitorios de la Universidad Pontificia de Norte América, recordé una vez más mi personal compromiso diaconal de hace 50 años. El Arzobispo Carlson de San Luis fue el obispo ordenante. La ceremonia tuvo lugar en el magnífico altar de la Silla Pontifical, justo debajo de la gloriosa ventana de alabastro que representa al Espíritu Santo como una paloma.
Luego, el jueves por la tarde, me acerqué a la Casa Generalicia de las Hermanitas de los Pobres quienes tenían una entrada para mí para la canonización del domingo. Fue un gesto muy amable de ellas el proporcionarme esa cortesía.
Desilusionado al no permitírseme concelebrar en la Misa de la canonización, me sentí uno con las Hermanas. Yo, como ellas, participaríamos en la Misa en la que el Santo Padre declararía a su fundadora la Beata Jeanne Jugan, santa. No obstante, juntos el domingo compartimos la alegría de esa ocasión trascendental cuando el Santo Padre hizo oficial que su fundadora, Jeanne Jugan de hecho era una ¡Santa! ¡Santa María de la Cruz!
El viernes y el sábados por la noche hubo lluvia y prolongadas tormentas. El sábado por la mañana amaneció con un sol brillante y el aire estaba muy cargado con humedad.
El domingo por la mañana había dejado de llover y el sol se abría paso por entre las nubes. Eso me alegró ya que sería un poco más fresco.
Cuando llegamos al Vaticano se nos informó que la Misa de canonización había sido trasladada al interior de la Basílica de San Pedro. Esa decisión dejo afuera, en la Plaza, a unos 30 a 40 mil de peregrinos ya que no hay suficiente espacio en el interior. Sin embargo, podían participar a través de grandes pantallas de televisión colocadas afuera para la ocasión. Después de la Misa, el Santo Padre salió a saludar a todos y respondieron con exuberantes aclamaciones.
El participar en la Misa con el Santo Padre trajo nuevamente entrañables recuerdos de la canonización de Santa Teodora Guerin, S.P. Se me permitió concelebrar esa Misa con los otros obispos de Indiana. Ambas fueron experiencias muy conmovedoras para mí y estoy seguro que para todos aquellos que estuvieron presentes y que pudieron alegrarse de que cinco de los más dignos santos fueron elevados a la santidad.
Estuve muy orgulloso de estar allí con tantas de las Hermanitas de los Pobres. Tuve siempre en mi mente a las Hermanitas del Hogar San Juan de Evansville. Las llevaba a todas conmigo en mi corazón y en la oración agradecida.
¡Qué Santa María de la Cruz interceda por todas las Hermanitas de los Pobres y por todos nosotros los que nos beneficiamos de su dedicado Ministerio a los frágiles ancianos de nuestra comunidad!