November 20, 2009

The Bishop's Forum

Los otros sacramentos y la familia

Bishop Gerald A. Gettelfingerby Bishop Gerald A. Gettelfinger 

Tercer artículo de una serie: El Sacramento de la Confirmación: ¡Una promesa Cumplida!

Cuarto artículo de una serie

Confirmación — Segunda Parte : La celebración del Sacramento de la Confirmación es una de las responsabilidades de un obispo, quien, en el sacramento de la confirmación, sirve como el ministro ordinario. Es una de mis mayores alegrías como obispo.

Un obispo diocesano podrá delegar en sacerdotes ordenados la administración del sacramento de la confirmación a los ya bautizados en la fe Católica. Esto surge con frecuencia cuando en la preparación para el matrimonio se descubre en que uno de los novios no se ha confirmado. En esas situaciones inmediatamente delego en el sacerdote.

Además los sacerdotes están facultados para administrar el sacramento de la confirmación en la recepción ordinaria de miembros en la Iglesia a través del Rito de Iniciación Cristiana de Adultos (RCIA).

Los padres y las madres desempeñan un papel esencial en alimentar la fe de sus hijos bautizados. Lo hacen al ejercitar abiertamente su fe en casa a través de las simples disciplinas de las oraciones de la mañana, de las comidas y de la noche. Los hermanos también desempeñan un papel importante en la forma en que las expresiones de fe en el hogar se hacen evidentes y se celebran. Así pues, a menudo he leído en las cartas de los candidatos a la confirmación su voluntad de seguir los pasos de su hermano o hermana en el ser confirmados.

La familia debe convertirse en un apoyo fundamental para la persona joven dándole apoyo en materia de fe, ni más ni menos que a la escuela y a los eventos deportivos. En realidad, es aún más difícil en un mundo que les aleja de la práctica abierta de la fe. El hogar es el lugar donde ese respaldado debe ser reforzado.

¿Con que frecuencia su familia reza junta? ¿Las oraciones diarias son una experiencia familiar? ¿El bautismo de un recién nacido es un momento especial para reunirse en oración alrededor de la fuente bautismal? ¿En la mesa familiar, la expectativa de la recepción del sacramento de la confirmación de un hijo y hermano genera preguntas y debates sobre su significado? ¿Tiene su familia un verdadero compromiso de cumplir su responsabilidad con la Comunidad en general con su fidelidad a la participación en Misa el sábado o el domingo? ¿Es la celebración del sacramento de la confirmación verdaderamente reconocida como una alta prioridad en la vida de una persona joven por la familia como un todo?

En muchos de nuestros programas parroquiales de confirmación, los candidatos son animados a escribir una carta al obispo. Las leo todas antes de su confirmación.

Con demasiada frecuencia, por desgracia, las cartas parecieran tener un formato que se les es dado por sus catequistas como si yo estuviese esperando respuestas a preguntas no formuladas. Por otra parte, cuando a los jóvenes se les da libertad para expresarse ellos mismos y expresar sus preocupaciones, cuando luchan por resolver los problemas de su vida personal y sus dudas, la profundidad de la fe que ellos expresan es sorprendente.

Hay un problema más preocupante para mí. Los padres y los padrinos, si son serios acerca de sus funciones, deben tomar nota. La fecha y hora de las confirmaciones se conocen con meses de antelación.

Por experiencia muchas veces descubro que la confirmación se considera como otro de los eventos opcionales en el calendario social de las familias. Esto ha sido demostrado por candidatos que se excusan porque participan en eventos atléticos que los alejan de sus comunidades parroquiales y de la programada recepción del sacramento de la confirmación, como por ejemplo fines de semana de juegos de fútbol y competencias en la escuela. Reconozco que hay raras excepciones a las que se puede hacer frente, nuestra diócesis no es tan grande.

¿Dónde están los padres cuando se trata de insistir en que su candidato permanezca fiel a su compromiso con la fecha para recibir el sacramento de confirmación? No estoy sugiriendo que obliguen a sus hijos a confirmarse. Insisto en que los padres no deben abdicar a los caprichos de un hijo o hija que ha hecho un compromiso personal a otra cosa. Tal decisión sólo refleja una falta de fidelidad a su propia fe.

En práctica durante 20 años, no entiendo la abdicación de responsabilidad parental como los primeros maestros de sus hijos. Ningún acontecimiento debería alterar un compromiso tan importante y que además se sabe con tanta antelación. Esto no es un asunto personal, es un asunto familiar.

Por otra parte, aplaudo a los padres que se esfuerzan por educar a sus hijos e hijas en la fe y en su práctica. Tras haber pasado la mayor parte de mi vida trabajando con jóvenes y adolescentes, entiendo esa lucha. Lo que es más importante, soy más que sensible a la natural necesidad de los jóvenes de romper el capullo de la vida familiar. Sin embargo, ellos son muy reacios a reconocer su dependencia en sus padres y hermanos para el buen ejemplo. Es algo doloroso, sin embargo, ¡es parte del crecer!

La adolescencia es un período muy difícil en la vida de un adolescente. Hay tantas luchas más grandes que ellos mismos y para las que carecen de experiencia para manejarlas. Inquietudes relacionadas con la familia, problemas en la escuela, dificultades con los estudios, relaciones personales y emocionales con compañeros no son sino unas pocas de una lista muy extensa. En la confirmación utilizo la imagen de una montaña-rusa: la vida es como ella, con sus momentos de temor y duda pero Jesús siempre está allí para compartir el viaje con cada uno de nosotros.

¡En sus oraciones en familia, recen diariamente por todos los candidatos para la Confirmación!

¡La semana próxima es el Día de Acción de Gracias! Esta serie continuará después.

— Translated by Pilar Tirado

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