January 29, 2010

The Bishop's Forum

El Santo viatico: Un asunto de familia

Bishop Gerald A. Gettelfingerby Bishop Gerald A. Gettelfinger 

Al hablar sobre el Sacramento de los Enfermos, hice mención que nosotros en la Iglesia solíamos referirnos a él como el Sacramento de la Extrema Unción, o los “Últimos Ritos.” Ahora es el Sacramento de la Unción de los Enfermos.

Cuando este cambio de énfasis tuvo lugar, incluso antes del Concilio Vaticano II, los sacerdotes tuvieron que hacer esfuerzos para convencer a los pacientes que cuando un sacerdote les ungía, no era señal de que se estaban muriendo. En otras palabras, en este maravilloso Sacramento durante una enfermedad seria o en una enfermedad crónica la reconciliación y la paz pueden ser recibidas varias veces

La expresión “Últimos Ritos” incluía, junto con la unción, un segundo Sacramento de la Iglesia. Si un paciente moribundo era capaz de tragar, se le administraba el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Este Sacramento se denominaba el santo viatico.

“Viatico” nos viene del latín y significa “comida para el viaje.”

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica: “La comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo recibida en este momento del ‘paso hacia’ el Padre, tiene una significación y una importancia particulares. Es semilla de vida eterna y poder de resurrección, según las palabras del Señor: ‘El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.’ Puesto que es Sacramento de Cristo muerto y resucitado, la Eucaristía es aquí Sacramento del paso de la muerte a la vida, de este mundo al Padre.” (CCC, 1524)

El Cuerpo y la Sangre de Cristo se conocen como una promesa de vida eterna. Recibir el santo viatico es tranquilizar a los destinatarios que sin duda Jesús está con ellos en el viaje a la vida eterna que El nos ha prometido.

Suministrar el Santísimo Sacramento a los enfermos y moribundos de la comunidad ha sido una práctica de la Iglesia conocida al menos desde la época de San Justino en el siglo II. Dios nunca abandona a su gente en tiempo de necesidad, proporcionando la curación de cuerpo y espíritu cuando llegan las debilidades y enfermedades y dando las previsiones necesarias cuando llegue el momento de hacer el pasaje final de nuestra vida terrenal a la vida eterna. ¡Qué regalo tan maravilloso es este! Permitámonos confortarnos y dar gracias a nuestro Dios quien continúa su presencia entre su pueblo en todos los Sacramentos.

— Translated by Pilar Tirado

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