February 19, 2010

The Bishop's Forum

Informe sobre el avance de la Planificación Estratégica: El Mega Tema de la Identidad

Bishop Gerald A. Gettelfingerby Bishop Gerald A. Gettelfinger 

Segundo artículo de una serie: Re-Energizando la fe en nuestra diócesis

¿Quiénes somos? Ah, sí, decimos que somos católicos pero ¿qué significa eso?

La respuesta sencilla es que cada uno de nosotros es un hermano o hermana adoptados por Jesús en el bautismo. Esto es un hecho y no puede ser cambiado.

Cuando nos reunimos como familia de Jesús, somos pueblo de Dios — los hijos e hijas adoptados de Dios. Esto es un hecho y no puede ser cambiado.

La familia en la vida de Jesús tiene prioridad ante todo. Es la unidad básica de toda la sociedad. Esto es un hecho y no puede ser cambiado.

Sin embargo, sabemos lo difícil que es mantener la identidad familiar con tantas familias desestructuradas y padres solteros.

Geográficamente ¿Cómo la pertenencia en Su familia se manifiesta en nuestro propio tiempo y espacio? Esto es menos claro y más difícil de captar.

En la Iglesia Católica, la unidad más pequeña de esto es la de la parroquia. En los viejos tiempos, todos parecíamos identificarnos con la geografía de nuestra parroquia de origen: yo soy de St. Anthony. Todos parecían saber esa identidad sin lugar a dudas. Ahora es menos claro, ya que muchos de los que nombran su parroquia no viven en la tradicional zona geográfica que todos parecían conocer. Esa claridad en la identidad se encuentra comprometida.

El siguiente nivel de identificación es un grupo de parroquias llamado un Decanato. También, es un área geográfica establecida. Sin embargo, debido a la facilidad de transporte, esta clara identidad comienza a desvanecerse y la lealtad a minimizarse.

El sentimiento de pertenencia a una identidad mayor comienza a disminuir cuando se hace mención de “la diócesis.” Y esto no es más que un grupo de decanatos compuesto por miembros de parroquias compuestas por familias. Es evidente que muchas personas no tienen ningún sentimiento de pertenencia a una diócesis o al menos pareciera que no comprenden lo que es “la diócesis.” La identidad personal dentro de una diócesis es sin duda menos clara.

El desafío en nuestro proceso de planificación es encontrar formas con las que podamos llevar unidad a un grupo tan aparentemente dispar de “identidades comprendidas”.

¿Cuál será la virtud que necesitaremos desarrollar y practicar si queremos conseguir un mayor sentido de unidad? ¡Parece que la fuerza motora tendrá que ser la gran virtud de la esperanza!

Sin un mayor sentido de una identidad de pertenecer a la familia de Jesús, lo más difícil es el reto de celebrar quienes somos realmente. ¡Creo firmemente que estamos frente a ese reto!

¿Cómo lo logramos?

La próxima semana siguiente: El Mega Tema de la Vida Litúrgica y Sacramental

— Translated by Pilar Tirado

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