May 21, 2010

The Bishop's Forum

Los Sietes Dones de Pentecostes — y el Proceso de Planificación Estratégica

Bishop Gerald A. Gettelfingerby Bishop Gerald A. Gettelfinger

La semana pasada celebramos la Ascension del Señor. Siempre es fascinante el imaginarse estar en Betania y presenciar el retorno de Jesús a la casa del Padre en el cielo.  

Y es aun más interesante el notar lo que los apóstoles estaban pensando cuando Jesús estaba a punto de partir. Estaban tan preocupados acerca de sus propias necesidades que pareciera que no se estaban dando cuenta de lo que estaba pasando incluso después que Jesús se los había dicho. Le preguntaban cuando restablecería a Israel a su estado anterior. Estaban más preocupados de sus propios asuntos que de la mision que Jesús les acababa de dar: “Vayan a ensenar todo lo que yo les he enseñado . . .” 

No somos diferentes a los apóstoles y los discípulos de Jesús. Muy a menudo estamos tan propensos a preocuparnos por nosotros mismos que desatendemos el mensaje. Planear el futuro nos exige una apertura al cambio — algunos cambios son bienvenidos y otros no lo son tanto. No debemos permitirnos el lujo de pedir que nuestros deseos personales sean satisfechos a expensas de las necesidades de nuestras parroquias, escuelas o de la diócesis. 

Jesus a menudo hablaba en parabolas. La parábola de la vid y los sarmientos incluía la necesidad de podar las ramas para que la vid produjera  mas fruto. Así pues cada uno de nosotros debemos estar preparados para la eventualidad de alguna poda en nuestra diócesis. Es por ello que a diario debemos volvernos al Espirirtu Santo para que revitalice los dones que hemos recibido en el Bautismo y en la confirmación. 

Los dones son siete: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza (o valor), ciencia, piedad y reverencia (o temor de Dios). 

Ensayos sobre cada uno de estos dones del Espíritu Santo son a menudo escritos por los candidatos a la Confirmación. Capitulos enteros en libros son dedicados a examinar cada uno de ellos. Para nosotros estos son los dones que nos ayudaran mientras que participamos en el proceso de planificacion estratégica. 

El connotado Stephen Covey tiene como uno de los Siete Hábitos de la Gente altamente Eficaz el empezar un proyecto  con el fin en mente. El fin que tenemos en mente para nuestro proceso de planeamiento es el de revitalizar nuestras parroquias y nuestra diócesis para vivir más efectivamente el mandato de Jesús de proclamar la Buena Nueva al mundo entero; ser testigos fieles en todo lo que hacemos y ante todos con los que nos encontremos. 

Si queremos tener éxito tendremos que recurrir a todos los dones del Espíritu Santo. Los apóstoles no sabían lo que tenían que enfrentar, tampoco nosotros. Es una razón más que suficiente para que activemos estos dones que ya están en nuestros corazones. Para hacerlo debemos recurrir valorosamente a Dios en nuestra oración diaria: 

“Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.   

V. Envíanos tu Espíritu y ellos serán creados.

R. Y se renovara la faz de la tierra. 

!Oremos!   

Oh Dios que por la luz del Espíritu Santo, llenaste los corazones de tus fieles, concédenos que por ese mismo Espíritu seamos verdaderamente prudentes y gocemos para siempre de sus consolaciones. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

— Translated by Pilar Tirado

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