June 4, 2010

The Bishop's Forum

La Planificacion Estrategica para Revitalizar Nuestra Diocesis: Y la familia

Bishop Gerald A. Gettelfingerby Bishop Gerald A. Gettelfinger

Parte Dos de Dos

La familia es esencial para revitalizar de la vida de fe en la Diócesis de Evansville.

En la Diócesis de Evansville estamos más que bendecidos por la profundidad de la fe que existe aquí en esta más bien rural diócesis. La fe es tan profunda como la riqueza de los recursos naturales en nuestra área. Sin embargo, estamos presenciando una disminución en la expresión de las prácticas de nuestra fe que resuenan en nuestra dependencia en última instancia en Dios Todopoderoso, el Creador y sostenedor de toda vida.

Permítanme darles un ejemplo de lo que quiero decir.

Felizmente, el Obispo Shea, mi predecesor, en 1988 restituyó la práctica ancestral de los días de Rogativas durante una terrible sequía. Esa práctica pastoral parece haber sido una de las víctimas de la época postmoderna tras el Concilio Vaticano II. Él lo revivió por lo que estoy muy agradecido. Como un chico de granja experimenté estas devociones que fueron reforzadas en mi experiencia en el Seminario de San Meinrad cuando todo el cuerpo estudiantil fue en procesión desde el seminario a Montecassino, todos en sotana y sobrepelliz. La vista sola era impresionante.

Los días de Rogativas fueron diseñados para pedir a Dios Omnipotente que bendiga nuestros esfuerzos para proporcionar sustento a la comunidad a través de la agricultura y la fertilidad de la tierra.

En realidad, hay pocos miembros, de los miembros urbanos o suburbanos de nuestra comunidad, que se presentan para esta práctica religiosa muy simple pero potente, sin embargo todos dependemos de los esfuerzos de los agricultores y la producción de la tierra.

¿Han perdido las familias el sentido de dependencia de Dios para nuestro sustento? ¿O casualmente hemos asumido que nos encontramos a cargo con una mentalidad de “ATM”? ¿Cuándo los niños aprenden que la leche no viene de cajas de cartón en la sección de productos lácteos de la tienda de comestibles? ¿Dónde aprenderán ellos esta verdad si no es en casa?

Incluso las familias de agricultores tienen dificultades para acorralar a sus propios hijos para el Servicio de Rogativas, debido a las actividades de la escuela o en los deportes. Dios es la fuente de toda la vida y su sustento. ¿Crecen nuestros hijos con ello o llegan a darse cuenta sólo cuando hay catástrofes naturales o hechas por el hombre?

Los chicos del campo aprenden duras lecciones cuando hay demasiada o muy poca lluvia. Aprenden así que incluso sus mejores esfuerzos fallan cuando hay, ya sea demasiada o muy poca lluvia. ¡Las experiencias de la vida son así! ¿Cómo aprenden los niños urbanos tal lección si no es por sus padres?

No es ningún secreto que el desarrollo de las prácticas familiares de la fe con toda la familia se hace cada día más difícil por los “hogares rotos,” donde los niños son desgarrados con su lealtad y el amor por el uno o el otro padre o ambos. Tienen poca energía juvenil sobrante para desarrollar sus propias prácticas de fe, a menos que lo experimentan con sus padres. Cuando tales prácticas están ausentes o se insistieron en ellas, los niños aprenden que las prácticas de la fe son menos importantes que otras actividades en sus jóvenes vidas.

En las vidas de los inmigrantes a nuestra nación — y todos somos inmigrantes a nuestra diócesis, no importa el año — la fe era lo poco que les quedaba cuando llegaron a nuestras costas. (Mi familia emigró de Alemania a los Estados Unidos en la década de 1840. La fe que obtuvieron con el bautismo los sostuvo ya que no tenían mucho más).

No es diferente hoy en día con tantos inmigrantes de habla hispana en medio de nosotros. Nunca debemos olvidar las raíces de tantos de nosotros y reconocer que fue la fe lo que hace tanto tiempo sostuvo nuestras familias. ¿Está su familia aprendiendo a comunicarse con ellos en su propio idioma?

El desarrollo de la fe de la familia es más informal que las formales devociones de la parroquia. Aún más impresionante que las devociones familiares son las expresiones breves pero críticas hechas por los padres en la mesa del comedor o el fregadero de la cocina.

En esos momentos preciosos en la mesa o en el fregadero es cuando se forman las actitudes de los niños acerca de cuestiones de fe.

Nuestros padres no toleraban críticas del despacho del sacerdote o del obispo a pesar de que pudieran haber tenido sus opiniones personales acerca del actual párroco o sacerdote.

En resumen, ¡los padres nunca deben colocar sobre las espaldas de sus hijos sentimientos personales adultos acerca de su iglesia o problemas personales! Los deben colocar a los pies de quienes puede cambiarlos, no a los de sus hijos que son incapaces de hacer los cambios.

Por último, los padres nunca deben degradarse ellos mismos o su posición como padres disminuyéndose a sí mismos para convertirse en iguales con sus hijos. Los niños no desean que sus padres sean sus compañeros, quieren amor paterno y dirección a pesar que en su niñez o adolescencia pueda parecer que rechazan tal amor parental en el momento.

Cada uno de nosotros, de hecho todas las familias, necesitamos la intercesión del Espíritu Santo:

“Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.

V. Envíanos Señor tu Espíritu y ellos serán creados.

R. Y se renovará la faz de la tierra.

¡Oremos! 

Oh Dios que iluminas los corazones de los fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos por ese mismo Espíritu saborear las cosas rectas y gozar para siempre de sus consolaciones. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

La próxima semana: El calendario de Verano y los próximos pasos en el proceso de Planificación Estratégica.

— Translated by Pilar Tirado

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