December 2, 2011
The Bishop's Corner
Mensaje de Adviento: Jesucristo está presente en ustedes y a través de ustedes
del Obispo Charles C. Thompson
Para muchas familias y para muchos individuos, la temporada festiva, comenzando el Día de Acción de Gracias hasta el campanazo del Año Nuevo, es una época bulliciosa. Es una época para planificar, ir de compras, decorar, cantar alegremente, cocinar, ir de fiestas, envolver, reunirse, dar y recibir. Puede ser una ocasión para momentos felices, sobre todo cuando se pone atención a los rostros resplandecientes de los niños y los enamorados. A menudo, durante estos días especiales atesoramos memorias que recordamos con cariño el resto de nuestras vidas. Sin embargo, también puede ser un momento difícil en la paciencia y el sentido de pertenencia que puede conducir a una sensación de sentirse abrumado por la experiencia misma de la temporada festiva.
Es esencial que no pasemos por alto los días santos de la temporada festiva. De lo contrario, podemos llegar a estar tan atrapados en todos los “ismos” (por ejemplo, mercantilismo, secularismo y materialismo) que tienden a dejarnos más frustrado que animados por la experiencia de este tiempo tan especial en nuestro año litúrgico. Durante los días de adviento las lecturas bíblicas están destinadas a despertar en nosotros un sentido más profundo de conciencia y de expectativa por la cercanía de la presencia divina en nuestras vidas, preparándonos no sólo para otra celebración de la Navidad, sino para la venida última de Jesucristo así como para cada encuentro con Él entre hoy y el tiempo final. No debemos perder el verdadero significado de la Navidad en medio de todas las tradiciones humanas que tienden a ignorar o pasar por alto el hecho de que lo divino se encarnó en nuestra humanidad, la Palabra se hizo carne. Dios se hizo uno con nosotros en todo menos en el pecado y la salvación se hizo conocer al mundo. En el nacimiento de Jesucristo nos encontramos con lo sagrado en medio de nosotros. Durante la octava de Navidad, celebramos unos días muy especiales de fiesta que culminan en la celebración de la Fiesta de María, Madre de Dios, el 1º de enero, el día mundial de oración por la paz y la justicia.
¿Por qué es importante recordar todo esto? Todos necesitamos que se nos recuerde nuestro llamado bautismal a la conversión, a un crecimiento continuo en la santidad y a ser faros de esperanza en un mundo que tan a menudo se encuentra al borde de la desesperación en medio de la violencia, el caos, la codicia y el desprecio por la dignidad de la vida humana. Esta realidad no puede ser capturada por otra cosa sino por el testimonio cristiano de la fe en Jesucristo como el Hijo de Dios, nuestro Salvador y Redentor.
Debido a esta realidad todos pueden encontrar motivo para la alegría. Recordar el verdadero significado de estos días santos es motivo para que toda persona se levante por encima de cualquier condición particular de pecado, miedo, culpa, soledad, resentimiento, dolor y miseria. En esta época del año, tenemos que tener en mente especialmente a los desempleados, los desamparados, los encarcelados, los que sufren la pérdida de un ser querido, las personas recientemente diagnosticadas con una enfermedad grave, los que viven solos, los que están confinados a asilos de ancianos y aquellos que viven al margen de la sociedad.
A la luz de la importancia de mantener la perspectiva cristiana adecuada durante esta época especial del año, quiero aprovechar esta oportunidad para felicitar a todos ustedes los que hacen la diferencia en las vidas de aquellos que necesitan el testimonio de la esperanza. Gracias a todos los que hacen la diferencia a través de Caridades Católicas, la Sociedad de San Vicente de Paúl, los Caballeros de Colón, los Caballeros de San Juan, las parroquias y los feligreses que participan en los diversos programas de ayuda (por ejemplo, el Árbol de Ángel), los que trabajan en comedores de beneficencia, los que trabajan para aliviar la falta de vivienda y la pobreza, aquellos que luchan por preservar la sacralidad de la vida humana, los que trabajan con organizaciones como Hábitat para la Humanidad y los que trabajan entre los inmigrantes y refugiados. Si usted está haciendo una diferencia, ofreciendo esperanza individualmente o a través de algún tipo de grupo o agencia, nunca olvide la presencia y el poder de Jesucristo trabajando en y a través de usted. Después de todo, ciertamente, Él es el motivo y la razón de la temporada festiva.
— Translated by Pilar Tirado